martes, 30 de diciembre de 2014

Mr. Mercedes, de Stephen King

“Justo antes del amanecer, en una decadente ciudad americana, cientos de parados esperan la apertura de la oficina de empleo para reclamar uno de los mil puestos de trabajo que se han anunciado. Han hecho cola durante toda la noche.

De pronto, invisible hasta que lo tienen prácticamente encima, un Mercedes surge de la fría niebla de la madrugada. Su conductor atropella y aplasta a todos los que encuentra a su alcance. Acto seguido, el coche da marcha atrás y vuelve a arremeter contra ellos. El asesino huye dejando atrás ocho muertos y quince heridos.

Meses después, Bill Hodges, un policía jubilado, que sigue obsesionado con este caso sin resolver, recibe una carta anónima de alguien que se declara culpable de la masacre.

Brady Hartsfield vive con su madre alcohólica en la casa donde nació. Disfrutó tanto de aquella sensación de muerte debajo de los neumáticos del Mercedes, que ahora quiere recuperarla…”

El viernes pasado terminé Mr. Mercedes, la última novela de Stephen King publicada en castellano, que afortunadamente (como viene sucediendo con las últimas publicaciones del Maestro) llegó bastante rápido a Colombia. No sobra extender desde este blog el agradecimiento a la editorial por la buena gestión, puesto que, por poner un ejemplo, con libros como Duma Key y Después del Anochecer llegó a tardar hasta años en traerlos después de que fueron publicados en España. Atrás quedan también las amargas y eternas esperas de libros como La Cúpula, digo gracias… y toco madera. ;)




Aunque en el historial de la obra del Maestro del Terror había títulos como Colorado Kid, y algún otro relato anterior de la misma temática, Mr. Mercedes llegó siendo anunciada con bombos y platillos como la primera incursión de Stephen King en el género policíaco. Tal vez no sea del todo cierto teniendo en cuenta lo anterior, pero no cabe duda de que se trata de la primera vez en que el autor de Maine se toma “en serio” el tema, dejando lo sobrenatural a un lado y profundizando más en este género de la literatura popular. Tanto es así que desde ya se nos ha anunciado que la historia del inspector William Hodges y el psicópata Brady Hartsfield será una trilogía.




La historia comienza con una escena macabra: es de madrugada y cientos de personas esperan a las afueras del Centro Cívico de la ciudad a que comience la feria de empleo, un evento en el que esperan poner fin a su difícil situación laboral. De pronto, entre la niebla, aparece un Mercedes gris que, sin mayores preámbulos, arrolla a la multitud, dejando un saldo de ocho muertos y quince heridos. El auto desaparece en la noche y la policía, tras una ardua investigación, no logra resolver el caso.

Acto seguido, en el siguiente capítulo, damos un salto de un año. William Hodges, inspector retirado, pasa las tardes en su casa, solo, viendo la televisión mientras toquetea su arma. No es fácil aceptar el hecho de su jubilación. Su vida ha perdido sentido, la solitaria rutina lo agobia, y no son pocas las veces en que ha saboreado el frío cañón de su arma. Es entonces cuando recibe una carta anónima de alguien que se atribuye la autoría de la tragedia del Centro Cívico, un caso sin resolver que sigue atormentando al inspector.

A partir de este momento, el afán por atar ese cabo suelto en su vida le da nuevos bríos y sentido a su existencia, aunque deba lidiar con el dilema de si contarle a la policía sus descubrimientos o tratar de resolver el caso por su propia cuenta, aunque ello vaya en contra de la ley.

Más tarde llegará el turno de conocer de primera mano la verdadera naturaleza del asesino, un hombre que no llega ni a la treintena y a quien aún lo atormentan episodios de su infancia y adolescencia. Es un tipo bastante particular criado en un ambiente particular, un hombre perturbado que no obstante no es ningún estúpido. Aunque actúe por impulsos, también hace gala de una buena dosis de premeditación para cometer sus actos, como nos daremos cuenta al conocerlo mejor. Es un personaje que a la larga resulta tan repelente como atractivo para el lector.




Luego irán entrando en escena otros personajes que jugarán un papel importante en la historia (un joven negro que ayuda a Hodges con su jardín… y su computadora; una mujer con desórdenes obsesivo compulsivos, con un papel relevante en los hechos del Centro Cívico; la hermana de ésta, heredera de la fortuna de su hermana tras su suicidio; la extraña familia de ambas, de donde saldrá otro personaje determinante en la novela; el excompañero de trabajo de Hodges; entre otros…), pero solo adelantaré que todos son tan bien delineados como nos tiene acostumbrados Stephen King.

El puto amo :)
He de confesar que comencé un poco lento, primero por falta de tiempo y luego porque la novela no logró atraparme en un comienzo. La primera parte del libro no me sorprendió especialmente (tal vez porque King nos tiene tan acostumbrados a un altísimo nivel en sus historias), pero llegando a la mitad alzó el vuelo y de ahí en adelante se puso bastante bueno.

Los hechos se van desencadenando conduciendo a una inexorable confrontación. Al final terminé, parafraseando el libro, "hundiendo mi pie en el acelerador", pasando página tras página a toda velocidad, queriendo saber cómo terminaba todo, preguntándome si mis vaticinios terminarían siendo ciertos (a la postre algunos lo fueron).

Esta incursión del Maestro en el género policíaco me dejó bastante satisfecho, y el hecho de saber que se trata de una trilogía hace de esta una novela más interesante por lo que deja en el tintero. No dejé de pensar en la saga de Hannibal Lecter, del gran Thomas Harris, (aunque el nivel es muy diferente), no solo por el paralelismo de trilogía+thriller policíaco+psicópata, sino también porque, irónicamente, mientras leía Mr. Mercedes no dejé de pensar en el genial Anthony Hopkins encarnando a William Hodges.

El tramo final es bastante bueno, realmente me gustó, y el “final final”, el que lo deja a uno con la miel en los labios para el siguiente libro, me dejó de una pieza (a pesar de que llegué a prever algo similar).

En suma, no veo la hora de leer el segundo libro, Finders Keepers, que sale el próximo año, y del cual ya nos adelantaron la portada:





Stevie, ¡lo hiciste de nuevo!


:)



1 comentario:

Juan Araizaga dijo...

Buena reseña. Me gusta como escribes. Le daré una leída... Cuando baje de precio .

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